En esta serie se retoma la formula que combina el mundo espiritual con el de las tecnologías digitales. Una aplicación promete cumplir el deseo que pidas, una vez que el deseo se cumple te quedan 24 horas de vida. La temática no es original pero hay varios elementos que le juegan a favor (y alguna en contra) a la nueva serie de Netflix. Vayamos por partes.
Si los deseos mataran comienza como tantas series y películas de terror oriental; una escuela secundaria y el infaltable grupo de amigos. Sin perder el tiempo, vemos como ocurre un hecho trágico a partir del cual todos comenzarán a preguntarse qué es lo que ha sucedido y allí comenzará a circular rumores sobre Girigo, una aplicación que cumple tu deseo. A partir de aquí la trama se va volviendo más compleja, lo suficiente para hacer de los primeros de la serie algo entretenido con buenas actuaciones y buenos efectos.
Sin lugar a dudas, el punto más fuerte de la serie es todo lo que involucra a Haetsal, la chamana que intentará detener la maldición. La razón por la que Haetsal resulta tan interesante se debe a lo bien explotados que están los rituales y a cómo se nos explica las razones por las que, por ejemplo, ella debe utilizar una mascara o encender inciensos. Para quienes disfrutan de los aspectos ritualísticos y folclóricos, Girigo será de mucho interés.
Hay que decir que hacia la mitad de la serie (capítulos 4 y 5) el ritmo decae un poco. La forma de avanzar con la historia hizo que se sintiera un poco lento aunque el ritmo se recupera en el capítulo 6 hasta llegar al octavo y último episodio. Está muy bien explicada la historia que da origen a la maldición y nos deja planteadas algunas cuestiones que, a esta altura, son ya clásicas como lo traumática que puede ser la adolescencia o el lugar de la tecnología en nuestras vidas.
No tenemos una obra maestra ni algo original pero Si los deseos mataran se puede ver si no tenemos grandes planes para el fin de semana.



No hay comentarios:
Publicar un comentario