Nuevamente Kurosawa metiendo el dedo en la llaga. No se trata de su mejor trabajo pero, aún así, es una película para ver, disfrutar y pensar. ¿Terror? Se diría que no... aunque quien sabe, si te dicen que un grupo de alienígenas viene como avanzada de una invasión y necesitan tomar de nosotros nuestro lenguaje, nuestros conceptos y que al tomarlos nosotros perdemos inmediatamente toda noción de lo que esa noción significa e implica, ¿qué dirías? Podemos pensarlo así: ¿qué pasaría si alguien te extirpara toda noción sobre la muerte? ¿Vivirías sin miedo a morir? Pero mejor todavía, ¿sería posible vivir?
El film plantea varios planos argumentales: la relación entre una pareja donde él es poseído por uno de los alien, un periodista en busca de su primicia para lo cual acepta ser guía de los visitantes y, de manera omnipresente, el lugar que tienen las palabras y los conceptos para los seres humanos. Más aún, la necesidad que tenemos de ellos no solo para vivir sino para ser, efectivamente, humanos. El film muestra (y juega) con lo que sucedería si careciéramos de toda noción del "yo", del "mi mismo" y de otras nociones que, en comparación, son más triviales. Una escena que nos deja pensando es, por ejemplo, aquella en la que un jefe, un tanto abusivo y explotador, es tocado por un alien cuando éste le extirpa el concepto de "trabajo". Unos minutos después vemos al jefe en la oficina jugando ante la vista de todos los empleados que no pueden creer verlo tirando avioncitos de papel o saltando encima de los escritorios. Esto mismo se plantea con otros conceptos en la medida que el film avanza.



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