martes, 3 de marzo de 2026

Susurros Mortales (Taweewat Wantha, Tailandia 2023) - O... deseo que no reencarnes nunca


Susurros mortales es una de esas películas sobre espíritus y posesiones. Nada nuevo, cierto, pero hay que decir que muchos son los puntos que hacen de este film algo sumamente recomendable y con aportes de originalidad.

Comenzaré diciendo que las ambientaciones de las películas Tailandesas son, en general, muy buenas y Susurros Mortales no es la excepción. Desarrollado en un ambiente rural, tomando como centro del relato a una familia granjera, el film nos conduce al interior de la cotidianeidad de la vida de esta gente y esto se ha logrado con mucha naturalidad. Los diálogos, las actuaciones y la dirección suman mucho y merece una mención aparte la fotografía.

Los detalles de los colores y la forma en la que la película se va volviendo oscura y gris en la medida que el argumento se pone más denso es de una sutileza que hay que destacar. Particularmente me impresionaron las escenas del inicio de la película en donde los colores de la ropa y los contrastes destacan de una manera muy interesante así como el efecto logrado en ciertas escenas como la que vemos cuando las protagonistas se encuentran en la feria del pueblo.




Otro punto que me gustó es el de los efectos especiales. No son bizarros ni sobreproducidos. No son excesivos sino que están muy bien economizados. Es decir, el director ha logrado que muchas escenas sean escalofriantes recurriendo a un muy buen uso de la luz, de algún contraste de colores y algo de maquillaje. Y sí, son varias las escenas en las que se recurre a los efectos y resultan muy bien logrados y creíbles pero he disfrutado mucho el que estos fueran utilizados de manera puntual sin saturar. Intentando no hacer spoiler, quienes hayan visto -o vayan a ver- la película ya me dirán que opinan, por ejemplo, de la escena de la señora, la protagonista y el diente ;)





A riesgo de incurrir en algún spoiler (aunque intentaré evitarlo) sí creo que hay elementos muy interesantes que le dan cierta originalidad a la temática de las posesiones. Un elemento que me pareció interesante, original y muy bien trabajado es el del sueño y las formas en que algunos de los protagonistas evitan caer dormidos. También me gustó la escena del ritual por el que se canaliza la posesión, es original y muy bien lograda. Las razones por las que se produce la posesión también merecen un punto a favor por escapar de los lugares más comunes.

En definitiva, Susurros Mortales me resulta una película muy recomendable. Es cierto que no hay un trasfondo filosófico o religioso que justifique una reflexión particular pero eso no significa que no se trate de un muy buen film. Anímense.

domingo, 30 de marzo de 2025

Filosofía y Religión en el Cine de Terror Oriental - Espíritus y algo más

    La intención es explicar resumidamente las razones filosóficas y religiosas que están detrás de la mayoría de las películas de terror orientales. Tanto si pensamos en clásicos como Ringu, Ju-On o Marebito como si tomamos otras que no son de culto, encontraremos algunos denominadores en común que, básicamente son: espíritus y venganza. Pero, ¿de dónde viene esto?


    Si hablamos de los orígenes de la filosofía oriental tenemos que hablar de China. Es ahí donde se origina todo y luego, con el devenir de los siglos la filosofía y la religión china será tomada y/o adaptada en otras culturas. Pero lo que interesa aquí no es la filosofía en general sino lo que tiene que ver con los espíritus y, en especial, con los espíritus vengativos. 

    Ya en el 1100 a.C tenemos escritos en los que se dice no solo que nuestro mundo está lleno de espíritu sino que estos son los que gobiernan nuestro mundo. En el Libro de los rituales se explica cómo un pueblo "debe honor a los entes espirituales, debe servirlos y rendirles culto en las ceremonias" debido a que los espíritus "permanecen cerca de los hombres y son leales a estos". Con el pasar de los siglos la religión fue sufriendo cambios respecto a la importancia o lo determinante que son los espíritus en la vida de las personas y la suerte de las familias. Por ejemplo, siglos después, en la Dinastía Chou nace el concepto de T´ien (cielo) y con él la relación entre los seres vivos y los espirituales cambió sutilmente: los espíritus seguirán siendo venerados y respetados pero el destino de los seres humanos pasará a depender más de su propia fortaleza y, especialmente, de la virtud. Es decir, el mundo continuará siendo un lugar en el que habitan tanto los espíritus como los humanos pero en lugar de dejar todo en manos de los espíritus, las personas son las que deben prepararse y llevar adelante sus negocios y asegurarse del bienestar familiar. Para esto también serán fundamentales los rituales, una constante que continua hasta nuestros días. 



    Si bien es el confucionismo quien hará de los rituales la forma privilegiada para vincularse con los espíritus pero también ser una persona de bien. La forma de honrar a los muertos y, especialmente, a los seres queridos y familiares a través del cumplimiento de los rituales es central para el confusionismo y no olvidemos que esta filosofía es la que ha dominado largamente el modo de sentir y pensar China. Dentro del canon de los rituales uno que tiene particular importancia es el ritual de la persona que está pronta a morir. 

    El origen de esta importancia se podría explicar así: nuestro mundo convive con el mundo de los muertos. Los espíritus vagan entre nosotros e influyen en nuestro entorno y sobre nosotros mismos. Esto es importante porque una vez que una persona muere, el vínculo con esa persona y su influencia sobre nosotros continúa. No se trata, como podríamos pensar desde Occidente, que la persona murió y lo que le hayamos hecho o cómo lo hayamos tratado terminó con su muerte. Más bien, todo lo contrario.


    Y, a su vez, un momento esencial en los ritos funerarios es el modo en que la persona muere. Cuanto más rodeada de seres queridos se encuentre la persona agonizante mejor será la transición de ese espíritu al plano etéreo. Más aún, es muy importante que la persona que fallece no mantenga deudas o rencores con otras personas ni que en el momento de su deceso ningún pensamiento negativo pase por su mente para asegurar que su espíritu será menos perturbado. Por supuesto, sabemos que cuánto más violenta o traumática sea una muerte tanto más se entorpecerá el paso de ese espíritu al plano espectral y más perturbado se encontrará. Por ejemplo, leemos en el libro The Ch'un Ts'ew: 

-"¿Puede él convertirse en un ser espiritual?"
-"Sí, podría. Pero cuando un ser espiritual tiene un lugar a donde ir, no se vuelven malos. Por lo que debo darle un lugar donde ir".

En el mismo libro se explica que hay dos aspectos esenciales en la vida de las personas: el aspecto celestial del alma (hun) y el aspecto terrenal del alma (p´o). Básicamente uno responde al aspecto intelectual y espiritual mientras que el otro responde a los aspectos materiales que hacen y acompañan durante toda su vida a una persona. Allí también se explica que cuando una persona muere de manera violenta estas dos energías permanecen entre los seres vivos y se vuelven perjudiciales para los seres vivos debido a que toda esa energía se vuelve negativa y violenta. 

    Teniendo en cuenta lo dicho hasta acá, es más fácil comprender los elementos filosóficos y religiosos básicos que operan de base en una buena parte de las películas orientales o de países en los que, por ejemplo, el Shintoismo, dejó su impronta. Una muerte violenta provocada por una violación, bullying, una traición o, en filmes más antiguos, el deshonor son los perfectos disparadores para una excelente historia. Seguramente cada uno tiene su favorita.






domingo, 9 de marzo de 2025

Ugetsu (Kenji Mizoguchi, Japón 1953) - O los cuentos de la luna pálida y el origen de todo

    En Ugetsu encontramos tanto los fundamentos como los tópicos que buena parte del cine de terror japonés (y no solo) desarrollarán hasta nuestros días. Tanto Ringu como Exhuma, solo por citar dos casos contemporáneos de renombre, tienen en Ugetsu un antepasado común. Por supuesto se trata de un film en blanco y negro y conviene recordar que nos encontramos a muy pocos años de lo ocurrido en Hiroshima y Nagasaki pero aún más reciente es la ocupación norteamericana, la cual finalizó en 1952, un año antes del estreno de Ugetsu. Las razones por las que esto es importante se pueden resumir en el hecho de que la ocupación norteamericana se centró, fundamentalmente, en disolver el sistema social y religioso (Shinto) en la que tradicionalmente se basaba la sociedad japonesa. Vencidos en la guerra, humillados en su propio territorio y sedimentados algunos de los pilares espirituales y religiosos tradicionales, los japoneses se vieron invadidos por conceptos propios del mundo occidental centrados en el individualismo y el consumo. En una sociedad en la que hasta hace pocos años lo comunitario lo era todo y el morir por la nación y el Emperador constituía un mandamiento básico para cualquier japonés, la irrupción de los valores propios de la democracia y el consumo occidental provocaron una gran crisis que, en varios aspectos, sirven para explicar mucho de la sociedad japonesa actual pero también para entender su cine.


    Ugetsu plantea muchos de los problemas y los cambios a los que tiene que enfrentarse el Japón de aquellos días: el gusto por la apariencia y el consumo así como al hecho de que la guerra vuelve loca o cambia a las personas. Pero también planteará una duda que no podía decirse durante los años de ocupación: el volver a las formas tradicionales de sociedad y a su sistema de creencias. Por ejemplo, uno de los protagonistas (Tōbei) desea convertirse en Samurai, es decir, uno de los símbolos más fuertes del Japón feudal y, precisamente, de los más combatidos por la ocupación en los años de post-guerra. 

Sin dudas Ugetsu es una verdadera joya del cine por todos estos motivos y también hay que destacar su fotografía la cual es digna de estudio. Pero no debemos olvidar que también nos encontramos ante un clásico del terror japonés y el solo verla nos hará comprender mucho del cine que vino después. 

A partir de aquí hablaré del argumento del film por lo que, si piensas verla, tal vez prefieras no seguir leyendo.



    Genjūrō es el hermano de Tōbei quien parte en un largo viaje para vender cerámica. Atrás queda su esposa (Miyagi) y su hijo. Durante su viaje, Genjūrō se encuentra con Lady Wakasa cuya belleza y riqueza se hacen evidentes desde el primer momento. Genjūrō recibe un pedido de cerámica que debe ser entregado en la casa de Lady Wakasa pero, una vez allí, le será imposible escapar. Lady Wakasa lo hechiza y hace de él una especie de sirviente que debe obedecerla y complacerla cada vez que ella lo requiera. La trama se desarrolla de manera magistral y en algunos momentos nos encontramos con verdaderas perlas del cine como, por ejemplo, cuando se hace saber a Genjūrō que la voz espectral que escucha en la casa es del espíritu del padre de Lady Wakasa quien comparte la alegría de la hija cantando. Luego de probar el éxtasis y la opulencia que le proporcionaba el hechizo de Lady Wakasa, Genjūrō se encuentra con una persona que le advierte que lo que está viviendo no es real. Él se encuentra conjurado y Lady Wakasa es un alma en pena. El hombre le ofrece a Genjūrō protegerlo contra el poder de Lady Wakasa pintando palabras rituales budistas en su cuerpo. En el próximo encuentro entre los amantes, Lady Wakasa no podrá acercarse a él y es en ese momento que la sirvienta de ella le explica que tanto ella como su ama son almas en pena. La sirvienta sigue cuidando el alma de una niña muerta que no llegó en vida a conocer el amor y ese es el origen de su penar. Genjūrō, liberado del hechizo, decide rechazar a Wakasa y volver a su hogar.



    Hacia el final, Genjūrō llega finalmente a su casa y allí encuentra a su mujer cuidando al pequeño mientras duerme. Marido y mujer se dicen palabras de alegría y amor mientras él se muestra arrepentido por haberse alejado y por ser ambicioso mientras le promete al hijo dormido que jamás volverá a separarse de él. Al despertar a la mañana siguiente, un hombre le informa a Genjūrō que se alegra mucho de verlo de regreso y de que su hijo se encuentre bien y agrega que si Miyagi no hubiese sido asesinada hace tiempo seguramente estaría muy feliz de tener a su marido nuevamente en casa. El impecable final lo aportan las palabras del espíritu de Miyagi pero eso queda para quienes quieran ver la película.



domingo, 23 de febrero de 2025

Grave Torure (Joko Anwar, Indonesia 2024)

    Definitivamente nos encontramos antes un film distinto. Se trata de una historia que no es simple y en la que se conjugan muy bien cuestiones como la violencia, el terrorismo y la fe. Y también destaca la originalidad de algunos de sus planteos -lo cual no es poco dentro del género de terror- como, por ejemplo, el abordar parte de la filosofía post-mortem del Islam. Vamos por partes aunque anticipo: si lo que se busca es una película fácil de digerir, sigan buscando por otro lado. No es que en Grave Torture no se salte de la silla pero el terror es lo que acompaña a una historia más compleja por lo que se requiere tanto atención como interés en una historia que va más allá del terror más comercial.


    La historia parte de un trauma generado en una niña cuyos padres mueren a raíz de un atentado fundamentado en razones religiosas. La niña crece intentando demostrar que sus padres fueron asesinados por razones políticas o por los desequilibrios mentales del perpetrador pero no por las razones que esgrimen los religiosos y los textos sagrados. El film nos informa, a quienes no lo sabíamos, que en la religión islámica, cuando una persona muere recibe la visita de dos ángeles (Munkar y Nakir) quienes son capaces de torturar el cuerpo y el alma del difunto en caso de que el mismo no haya sido fiel a la fe. La protagonista busca acercarse a la gente cuyos pecados le auguran una tortura bestial para intentar documentar que dicho castigo no existe y así demostrar la verdadera razón de la muerte de sus padres: que la religión se basa en supersticiones para manipular a las personas y que no hay nada que temer en el más allá. Finalmente, diré que la película tiene algunos pasajes que están muy bien logrados y que hacen de Grave Torture algo realmente interesante (en el próximo párrafo, con riesgo de spoiler, diré más sobre esto).


Ahora sí, hablaré del argumento y de algunas escenas así que no continúes leyendo si piensas ver el film. 

    Grave Torture aborda y entrecruza muy bien tópicos poco frecuentes como el terrorismo con otros más frecuentes como el abuso infantil o la crisis de fe. A estos tópicos se suma un guión muy bien estructurado en donde, por ejemplo, encontramos que la protagonista trabaja como enfermera con el doble objetivo de estar cerca de la persona que abusaba de los niños en el orfanato donde creció su hermano y poder estar cerca del hombre en el momento de su muerte con el fin de poder testimoniar si se produce -o no- la tortura de la tumba. Hay que decir que la escena en la que ella se sepulta junto al abusador merece por sí sola que miremos el film aunque también encontraremos otros pasajes muy bien logrados. Hay varios aspectos que complementan de manera muy eficaz el desarrollo del relato como, por ejemplo, el lugar que ocupa el hermano quien, trabajando en colaboración con su hermana, prepara los cuerpos para ser sepultados de acuerdo al canon de la religión islámica. Sin dudas, una película para ver.  





miércoles, 19 de febrero de 2025

Anong (Komgrit Triwimol, Tailandia 2024) o sobre si podemos enamorarnos de un espíritu

    He decidido ver Anong* pensando que se trataba de una película de terror y, definitivamente, no lo es. No en el sentido en el que solemos entender al cine de terror cuando, en buena parte, Anong es una comedia en el que se mezclan los espíritus que buscan descansar en paz, la tragedia de la muerte violenta, el humor y el romance. Tal vez debería leer mejor las sinopsis antes de comenzar a ver un film pero lo cierto es que, a pesar de su liviandad, el film deja planteadas algunas cosas que me parecen interesantes para pensar mucho de lo que está pasando en nuestras vidas. A ver si aclaro esto mejor.

    Hace unos días leía que la aparición de Deepseek había provocado que muchos jóvenes chinos buscaran en este modelo de IA ayuda psicológica, compañía y, especialmente, alguien que los escuche. El fenómeno no es local, esto ocurre en todo el mundo, pero sabemos que aquellos países donde el sintoísmo forma parte de la tradición local, los límites entre la vida y la muerte se encuentran desdibujados y el animismo propio de la espiritualidad sintoísta o budista hace que en Japón un robot o un holograma sean considerados entes dotados de espíritu y, por lo tanto, reciban una consideración social muy distinta a la que les damos en Occidente.


    En Anong nos encontramos con un protagonista (Joe) quien es un joven solitario cuya buena parte de su vida se reduce a estar en su habitación jugando juegos en línea. Una serie de casos fortuitos lo llevan a hacerse cargo de una vieja casa abandonada donde descubre que, en realidad, está aún habitada por tres fantasmas con quienes logra trabar amistad. La película muestra que Joe, en realidad, es una persona social, alegre que disfruta de la compañía pero que es también sensible a los problemas de los demás. Tal vez, como occidentales, nos cueste ver las similitudes que pueden plantearse para una persona china o tailandesa, la relación planteada en el film entre Joe y Anong (la protagonista fantasma del film) y el niño de 14 años que se enamora de un personaje creado por IA y encuentra en el suicidio la única forma de poder estar con ella. En el film hay enamoramiento (Joe y Anong) y se plantea el mismo dilema: ¿es posible llevar adelante una relación afectiva entre una persona viva y un espíritu? Pero, más allá del film, la pregunta se extiende en nuestras propias sociedades, menos espirituales pero igual de desesperadas por encontrar a alguien que sea capaz de escucharnos y de compartir nuestro día a día.

*Anong es conocida en español como My Boo

domingo, 16 de febrero de 2025

Yami Douga (Kazu Kodama - Japón, 2012)

    Yami Douga pretende ser una recopilación de grabaciones caseras realizadas en Tokio y en las que se registra algún fenómeno paranormal. La temática no es original ni siquiera para cuando fue estrenada en 2012 y, en algunos casos, los efectos dejan bastante que desear. Sin embargo tiene algunas historias interesantes y bien desarrolladas como aquel relato en el que una empresa de limpieza es contratada para limpiar una tumba y rendir culto a los muertos con dos condiciones: que no dejen de grabar en ningún momento mientras realizan las tareas y, la segunda, que debían hacerlo a las 2 a.m. La historia está bien filmada y la trama argumental se desarrolla de manera óptima presentando giros que dejan un buen sabor al finalizar la cinta y también algunas preguntas resonando en nuestras cabezas.




Si piensas verla, tal vez prefieras no seguir leyendo (spoiler).

    La historia en cuestión desarrolla muy bien la temática de las maldiciones y nos recuerda a tradiciones muy arraigadas en la cultura japonesa como la maldición Ushi no toki mairi en donde, a través de una ceremonia, se logra que una persona muera gracias a la intervención de los espíritus convocados. 

    Lo bueno del tercer video que forma parte de Yami Douga, es que hacia el final, se deja planteada una inquietud que viene a cerrar muy bien la historia. En una entrevista realizada al asistente del señor contratado para limpiar la tumba, él dice que lo que le había llamado la atención cuando fue a buscar a su jefe a la casa, es que su mujer lo despidió sonriendo, como si estuviese feliz. Y agrega que, en los años que la había visto, jamás la había visto sonreír debido a que su marido la maltrataba y la golpeaba. Así, se deja planteada la posibilidad de que el hombre de la limpieza fue en realidad contratado por alguien allegado a su esposa para poder librarse de él. El pedido de tener que filmar todo el proceso no tenía otro fin que el de asegurarse que el hombre leyera efectivamente la oración que no era otra cosa que el conjuro que servía para convocar a los espíritus que producirían su muerte.
Lo interesante del planteo de este relato es que aquí nos encontramos con una mujer que recurre al conjuro espiritual para librarse de la violencia que padecía evitando su muerte, lo cual es un giro en el que la típica historia se centra en el espíritu de la mujer que busca venganza tras haber cometido suicidio o haber sido asesinada.





    Este relato hace que merezca la pena ver Yami Douga aunque no sea la única historia que realmente cumple con las expectativas. El video que abre el ciclo, en el que una pareja se encuentra lanzando fuegos artificiales en una páramo alejado de la ciudad también plantea una historia simple pero bien narrada y que nos dejan flotando algunas preguntas.

    Por último, resulta interesante el hecho de que el film aclare que el derecho japonés no establece penas para aquellas muertes provocadas por maldiciones lo cual parece ser cierto mientras no exista una amenaza o intimidación. Es decir, que no se puede lanzar la maldición directamente en la cara de la persona ya que eso constituye una forma de intimidación (delito) pero nada parece decir el derecho de lo que ocurre en caso de que la maldición sea lanzada de manera encubierta, como en el caso de Yami Douga. 




jueves, 13 de febrero de 2025

¿Se encuentra el cine de terror oriental en crisis?

    Muchos recordamos aquellos fines de los 90´s e inicios de los 2000 en los que llegaban a nosotros las películas que, dos décadas después, seguimos revisitando, pensando y que se transformarían en la medida de lo que vino después. Y no se trata de que lo que vino después sea malo, en los últimos 20 años tenemos excelentes películas de terror. Se trata de si aquello que pareció ser una especie de movimiento, que excedía los límites de un país para convertirse en un fenómeno regional, fue disolviéndose entre producciones cada vez más espaciadas y, en algunos casos, con argumentos más superficiales. El hecho de que algunas de las películas ícono de este momento del cine oriental hayan contado con segundas y terceras partes también muestra que el argumento era lo suficientemente denso y rico como para permitir que sus secuelas siguieran siendo lo suficientemente complejas como para mantenernos conteniendo la respiración.


    Por supuesto, hubo un Ju-on o un Ringu y no todas las películas pueden -ni deberían- ser iguales a estas; pero el punto es si la densidad (sea por la cantidad de películas editadas por año como por la complejidad argumental) encuentra un parecido en los 20 o 25 años que han transcurrido desde aquel entonces hasta hoy. Tal vez, aquello que me ha dejado Japón, China, Korea y Thailandia en los últimos 20 años sea lo que se puede dar después del boom. Y bienvenido sea. Repito: hay excelentes películas hechas en estos años pero... tal vez nos juegue en contra la nostalgia. Puede ser. 


   ¿Se produce menos? Los datos parecieran demostrar que no es un problema de cantidad sino, tal vez, de un agotamiento que está viviendo el cine de terror a nivel general. La pregunta podría ser, dejando de lado las remakes, de cuántas formas podemos contar que un espíritu movido por la ira habita en nuestra casa o que una enfermedad desata una epidemia que hace que los muertos vuelvan a la vida pero limitados a maquinas hambrientas de carne humana. Lo cierto es que, desde la Antigüedad, las temáticas en torno a las que gira la literatura, el teatro y, más recientemente, el cine son siempre las mismas: amor, odio, venganza, codicia y, en definitiva, el bien y el mal. Sin embargo, las formas para poner estos temas en tensión es lo que hace que una obra conmueva y un artista pueda preciarse como tal. Los temas no pueden agotarse porque los ánimos y los temores, las pasiones y los deseos, que nos mueven son los mismos que las de nuestros antepasados más remotos y estos temas, por lo tanto, nos siguen convocando. ¿Entonces qué falla? ¿Hay algo que falla o es solo mi parecer?     

    

Susurros Mortales (Taweewat Wantha, Tailandia 2023) - O... deseo que no reencarnes nunca

Susurros mortales es una de esas películas sobre espíritus y posesiones. Nada nuevo, cierto, pero hay que decir que muchos son los puntos qu...