Si resumiera el inicio de Battle Royal parecería un resumen de las noticias de ayer. Una crisis económica que tiene, como no podría ser de otra forma, un correlato en lo social. Los indicadores de desempleo, pobreza y deuda pública no paran de aumentar al tiempo que los jóvenes se muestran sin ningún tipo de iniciativa o, en otros casos, desafiando a la autoridad y cometiendo actos violentos. La mirada se centra en un profesor de escuela secundaria y allí vemos a Sensei Kitano lidiar con el desdén y el desinterés de los estudiantes. En medio de una pelea entre estudiantes Kitano es apuñalado sin que a nadie parezca importarle demasiado lo que ocurrió o, más bien, haciéndonos entender que es algo que se toma con naturalidad. La reacción ante toda esta situación llega y, como es de esperarse, de la peor manera. El gobierno entiende que todos los problemas que han llevado al país a esta crisis se debe, fundamentalmente, a la conducta de los adolescentes y es por esto que deciden implementar la Ley Battle Royal.
Reseñas, Comentarios y Reflexiones sobre el cine de terror / horror oriental (y del otro también).
viernes, 8 de mayo de 2026
Battle Royale y Battle Royale II: Requiem (2000 y 2003, Kinji Fukasaku, Japón)
Decidí abordar Battle Royale más allá de que no es propiamente cine de terror sino, más bien, una distopía. Sin embargo, hay sobrados elementos en estos films como para horrorizarse, especialmente porque muchas de las cosas que muestra son hoy una realidad cotidiana: profesores agredidos por sus estudiantes, una creciente violencia social y la mediatización de todas las instancias de la vida, incluidas las más atroces. Así, entonces, comienzo con un análisis de estas dos películas que marcaron el inicio de todo un género cinematográfico y también de los videojuegos.
Cada año un curso de secundaria es seleccionado para participar en una suerte de juego de supervivencia en el que solo puede haber un vencedor. Los estudiantes son trasladados a una isla, se les reparten algunas provisiones y armas y se les explica que, si al finalizar el plazo, hay más de un sobreviviente, todos serán asesinados. La única forma de salir con vida es siendo el único sobreviviente. En los casos en que alguien se niega a participar o intenta escapar de la isla, muere. Cada uno de los estudiantes lleva un collar de metal el cual tiene una carga explosiva la cual se activa desde el centro de control o si intentan quitárselo, si se alejan de la isla o si se quedan demasiado tiempo en un mismo lugar. Quien les explica la situación y los introduce en las reglas del juego conoce a cada uno de los participantes por es el mismo Sensei Kitano quien está al mando de la situación. Y lo interesante, además, es que su autoridad se encuentra por encima de la del personal militar designado a monitorear el desarrollo de Battle Royal. El mensaje que nos transmite el film es claro: el profesor tiene más autoridad que el los miembros del ejército con sus armas. La educación por encima de la fuerza pero sirviéndose de éstas para dar el ejemplo. ¿Una especie de violencia ilustrada? Es en este punto paradojal donde podemos comprender que la verdadera esencia del problema es generacional. Son los adultos quienes encomiendan a una de las víctimas de los adolescentes que guíe el castigo ejemplar de que se aniquilen decenas de estudiantes entre sí.
Como todo dispositivo disciplinar la publicidad es necesaria y, como suele ocurrir, ni la televisión ni el morbo de la gente suelen faltar cuando se comercia con el dolor humano. Si bien no es algo que el film muestre exhaustivamente, entendemos que hay un masivo apoyo a la ejecución de la ley Battle Royal e incluso se nos sugiere que la población adulta vive el concurso en estado de éxtasis. A la luz de lo que ha ocurrido en la realidad con muchos realities en los que se han transmitido peleas, cirugías o cómo un médico comunicaba un diagnóstico terminal y la posterior muerte del paciente Battle Royal nos adelantó mucho de lo que íbamos a ver en las primeras décadas de este siglo en materia de "espectáculos".
Un aspecto que me parece muy interesante es la guerra abierta entre adultos y niños y adolescentes. y cada adulto en la Tierra te quiere muerto son dos líneas con una fuerza dramática contundente que golpean dentro y fuera del film. Quiero decir, dentro del film porque el desarrollo del argumento hace que cuando esas frases se pronuncian los espectadores estamos conmovidos por el contexto en el que se dicen. Fuera del film, en nuestra realidad actual, porque estamos viviendo una época en la que, de manera inédita, se plantean confrontaciones directas entre diferentes generaciones a la vez que los actos violentos entre niños y adolescentes cobran cada vez más vidas. Más allá de si nuestros abuelos sabían que ellos eran Baby Boomers o de si sus hijos crecieron enarbolando la bandera de ser parte de la Generación X, hoy se percibe un constante enfrentamiento entre las distintas generaciones y si bien no hemos llegado a los niveles de un enfrentamiento abiertamente violento hay discursos y actitudes que señalan a los otros como parte del problema. Los jóvenes que no consiguen trabajo entienden que los Boomers no los comprenden ni les dan una oportunidad, los adultos se quejan de que los jóvenes no responden a las reglas básicas que exige el mundo laboral. Esto se traslada a los ámbitos más diversos mientras el mote de "abuelo" o "viejo" se adjudica a gente cada vez más joven mientras que muchos jóvenes parecieran comportarse como niños a pesar de ser adultos. Como sea, es otro punto a favor de los films el plantear el enfrentamiento intergeneracional de manera cruda y directa.
La continuación de Battle Royal se estrenó en 2003 y es por eso que el film nos golpea desde el inicio con una imagen que en Occidente es, hasta el día de hoy, tabú: las torres de una ciudad caen sincronizadamente como resultado de una acción del grupo Wild Seven, los jóvenes liderados por Shuya Nanahara, el vencedor de la primer Battle Royale. La caída de las torres y el que los jóvenes sean considerados terroristas por el gobierno japonés es solo uno de los pasos que da Battle Royal hacia ciertos lugares que, en general, suelen ser evitados por el cine. [Sigue un spoiler] Si el film inicia con las torres cayendo y en su desarrollo se hace una reivindicación de la Ak-47 como arma emblema del terrorismo a nivel mundial, el film finaliza con un encuentro de los sobrevivientes en Afganistán. Aquí, el país que en ese momento era blanco de los ataques de Estados Unidos, se toma como sinónimo de resistencia. Resistencia al colonialismo y al mundo de los adultos. Estos adultos que cuando se enojan se "bombardean unos a otros y a eso le llaman comportarse como adultos". El film cruza la línea de la ficción para referirse directamente a un hecho histórico específico cuando el Sensei de la segunda película, al inicio de la competencia, comienza a nombrar países de todos los continentes, países que parecen no tener conexión entre sí (Panamá, Japón, Laos, Perú, Yugoslavia, Sudán, entre otros). Al finalizar el listado les pregunta a los estudiantes qué tienen en común esos 22 países y, ante el silencio general, les explica que se trata de los países que fueron bombardeados por Estados Unidos en las últimas décadas. Así el personaje pone en entredicho a la democracia, al menos a la democracia que se utiliza como excusa para llevar acciones bélicas contra otros países. La cuestión no termina allí pero quienes se animen, podrán redondear aún más los hilos que tejen la trama de Battle Royal y, sobre todo, de su crítica y vigencia actual.
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